22 de marzo de 2008

Los precios de la vivienda y la burbuja inmobiliaria en España

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I. Introducción

España ha vivido un innegable boom inmobiliario desde mediados de 1998. Numerosos factores han contribuido a este proceso, desde la emancipación de la generación del baby boom a las restricciones de los mercados de alquileres y del suelo.

Sin embargo, uno de los principales impulsores de los aumentos de precios ha sido la política monetaria expansiva que ha sufrido nuestro país desde la entrada en vigor del euro.

Como puede apreciarse en el siguiente gráfico, el precio del metro cuadrado en España comienza a dispararse merced a las grandes reducciones de tipos que se experimentan desde 1995.

Precio del metro cuadrado y tipos de interés

Este hecho sugiere que buena parte del alza de los precios de la vivienda no se ha debido a factores reales (como la mayor población y la rígida disponibilidad de suelo), sino que ha tenido su origen en un proceso de inflación de activos; en otras palabras, la vivienda ha atraído buena parte de los nuevos fondos artificiales creados por el banco central generando una “burbuja de precios”.

Uno de los mejores instrumentos de los que disponemos para tratar de medir la sobrevaloración de los precios de los inmuebles con respecto a sus fundamentales es el ratio entre el precio de adquisición y el precio del alquiler, al que denominaremos PER de la vivienda (para diferenciarlo de un indicador equivalente, el PER bursátil, con un uso mucho más frecuente).

Este múltiplo nos indica cuántos años es necesario esperar para recuperar la inversión en vivienda (precio de adquisición) con su rendimiento anual (alquiler). De hecho, si hacemos la inversa del PER llegamos a la rentabilidad anual de la vivienda como inversión.

En la medida en que el PER de la vivienda sea muy superior (o su rentabilidad muy inferior) al de otros activos, existirán evidentes posibilidades de arbitraje entre ellos: los inversores podrían desinvertir en los activos con un PER más alto (de modo que tenderían a reducirlo) e invertir en los activos con un PER más bajo (impulsando su aumento).

Es evidente que la vivienda no actúa solamente como bien de inversión, sino como proveedores de servicios de consumo (habitación y hogar). Los individuos pueden sentir cierto apego a su “vivienda” y no estar dispuestos a enajenarla aun cuando pudiera resultarles más rentable a medio plazo vivir de alquiler e invertir el capital disponible en otros activos.

Pero decir que la vivienda no es en todos los casos una inversión implica decir que en muchos otros casos sí lo es, por lo que el PER de la vivienda sí resulta un indicador adecuado de la sobrevaloración de los precios.

Además, y sobre todo, los altos precios de la vivienda que refleja el PER pueden deberse, como ha sido el caso, a una rebaja de los tipos de interés que convierta, a medio plazo, la adquisición de vivienda por crédito hipotecario en una operación más rentable que el alquiler. De esta manera, incluso aquellos que consideran la vivienda un bien de consumo ejercen una influencia sobre el PER gracias a los bajos tipos de interés: prefieren adquirir la vivienda en propiedad (elevando sus precios) en lugar de alquilarla (moderando el crecimiento de las rentas del alquiler).

Por estos motivos podemos utilizar el PER como un instrumento adecuado para nuestro análisis.


II. Resultados

A finales de 2007 los inmuebles españoles presentaban una sobrevaloración cercana al 40%, dado que el PER de la vivienda se situó en 32,2 frente a una media histórica (entre 1985 y 1999) de 19,5.

PER de la vivienda en España (1985-2007)
PER de la vivienda en España (1985-2007)

La subida ha resultado especialmente marcada durante los últimos diez años, momento que, como hemos visto anteriormente, coincide con las fuertes reducciones de tipos de interés.

PER de la vivienda en España (1997-2007)
PER de la vivienda en España (1997-2007)

Por Comunidades Autónomas, las mayores burbujas las encontramos en Aragón (PER de 45), Cataluña (44), Castilla León (43) y Galicia (43). Los menores PER se sitúan en La Rioja (18), Canarias (21) y Asturias (24).

PER en 2007 por Comunidades Autónomas
PER en 2007 por Comunidades Autónomas

PER en 2007 por Comunidades Autónomas



III. Contexto de los resultados

Estos datos del PER de la vivienda deben ponerse en relación con otros datos similares, tanto internos como externos.

En el ámbito nacional, el Ibex 35 ha oscilado en 2007 con unos PER medios de entre 13 y 15, esto es, menos de la mitad del PER de la vivienda.

En el contexto internacional, el PER de los inmuebles de otros países, si bien se ha incrementado notablemente durante los últimos años, todavía presenta una imagen muy inferior a la española.

De hecho, a excepción de Mónaco, España es el país occidental con un PER más elevado en la vivienda.

PER en 2007 por países occidentales
PER en 2007 por países occidentales

Es cierto que en España puede existir un componente psicológico que, tal y como hemos explicado, “ata” al propietario al inmueble a pesar de no ser una inversión rentable. Dicho de otro modo, la propiedad sobre una parte del stock de viviendas en España se considera un bien de consumo y no una inversión.

Sin embargo, este efecto queda recogido en la media histórica del PER que, como hemos indicado, se sitúa en 19,5 (frente a 32 en la actualidad).

Baste comparar esta situación con la vivida en EEUU, donde la media de los últimos 15 años (entre 1993 y 2007) se situó en 16,9, mientras que en junio de 2007 (justo antes del estallido de la crisis subprime) se encontraba en 22,8. En otras palabras, EEUU presentaba unos precios de la vivienda inflados en un 35% y ello fue motivo suficiente para desatar la actual crisis del mercado inmobiliario.

En España, la media de los últimos quince años es de 22,6 (lo que refleja el mayor componente de la vivienda como un bien de consumo), lo que supone una sobrevaloración del 42,5%[1].



[1] Sin embargo, como ya hemos explicado, consideramos más adecuado utilizar la media entre 1985 y 1999 (19,5), ya que no contiene el sesgo de la burbuja inmobiliaria de los últimos 10 años y que refleja una sobrevaloración del 65%.


IV. Previsiones

La situación actual de burbuja inmobiliaria es insostenible. Como hemos dicho, el inverso del PER nos proporciona la rentabilidad de la inversión en vivienda a través del alquiler; cuanto más elevado sea el PER, menor es la rentabilidad del alquiler y, por tanto, más incentivos existen a enajenar la vivienda e invertir el capital obtenido en otros activos más rentables.

Si durante los últimos años los inversores han estado dispuestos a soportar rentabilidades del alquiler tan reducidas, ello se ha debido a la permanente escalada de los precios de la vivienda, que generaba unas fuertes plusvalías latentes. De hecho, podemos expresar la rentabilidad total de la inversión en vivienda como la suma de su incremento anual de precios y de la rentabilidad del alquiler (1/PER).

En la siguiente tabla podemos observar como desde 1998 la rentabilidad total de la inversión en vivienda comienza a dispararse. Sin embargo, ya en 2007, la fuerte moderación de los precios de la vivienda ha disminuido sustancialmente la rentabilidad total.

Año Revalorización vivienda Rentabilidad alquiler Rentabilidad total
1986 27% 6,66% 33,35%
1987 30% 5,41% 34,95%
1988 27% 4,52% 32,00%
1989 26% 3,92% 29,73%
1990 9% 3,91% 12,65%
1991 0% 4,27% 4,05%
1992 -1% 4,69% 3,40%
1993 0% 5,13% 4,91%
1994 4% 5,20% 9,24%
1995 4% 5,29% 8,96%
1996 1% 5,76% 7,08%
1997 3% 5,76% 9,16%
1998 5% 5,75% 10,87%
1999 9% 5,46% 14,46%
2000 12% 5,04% 17,51%
2001 9% 4,83% 13,67%
2002 15% 4,38% 19,11%
2003 16% 3,95% 19,78%
2004 18% 3,47% 21,86%
2005 10% 3,29% 13,35%
2006 10% 3,13% 12,94%
2007 5% 3,11% 8,24%

Esto significa que si la revalorización de la vivienda no puede sostener la rentabilidad total, deberá hacerlo la rentabilidad del alquiler o, lo que es idéntico, el PER deberá caer.

En este sentido, parece claro que el PER de la vivienda tendrá que regresar a valores cercanos a 20 (su media histórica), esto es, debe reducirse alrededor de un 38%.

Ya hemos explicado que el PER es un ratio:

PER

Por consiguiente, el PER puede reducirse, o bien a través de caídas en los precios de adquisición de la vivienda, o bien mediante subidas de los alquileres.

Como podemos comprobar en el siguiente gráfico, las mayores subidas en los precios de los alquileres desde mediados de los 80 a mediados de los 90 se han producido, precisamente, durante los períodos en que el PER de la vivienda superaba el PER medio de 19,5.

PER y precio del alquiler

Las mayores subidas del precio del alquiler se produjeron a partir de 1990, momento en el que el PER alcanzó el máximo de 25,5.

Del mismo modo, las variaciones del precio de la vivienda también han sufrido sus mayores correcciones en los períodos en los que el PER ha estado más elevado.

PER y precio de la vivienda

De hecho, a partir de 1990, momento en el que el PER alcanzó el máximo de 25,5, los precios dejaron de subir hasta 1997 e incluso llegaron a caer el 1,3% en 1992.

Dicho de otro modo, durante la anterior burbuja inmobiliaria (de intensidad mucho menor a la actual) convivieron subidas del alquiler superiores al 8% con reducciones del precio de la vivienda.

De esta manera, el PER regresó a niveles más razonables de 17 entre 1996 y 1998, momento en el que comienza a gestarse la nueva burbuja inmobiliaria merced a las reducciones de tipos de interés.

El motivo ya ha sido explicado con anterioridad: existe una tendencia a sostener la rentabilidad total de la vivienda, ya sea con subidas de precios o con incrementos en la rentabilidad del alquiler. Si los precios dejan de subir, la rentabilidad del alquiler tendrá que tomar el relevo.

Parece claro, por tanto, que la burbuja actual también deberá corregirse, o bien con subidas de alquiler, o bien con caídas del precio de la vivienda, o bien con una combinación de ambas.

En principio, dado que desde 1998 las revalorizaciones de las rentas del alquiler no han superado el 5%, todo haría prever fuertes incrementos para los próximos años.

Sin embargo, aun suponiendo que el precio de la vivienda se congelara durante los próximos años, sería necesario un aumento de los precios de alquiler del 65% para situar el actual PER en niveles de su media histórica.

Es dudoso que las familias españolas puedan hacer frente a un incremento tan sustancial del alquiler, de modo que será difícil que el PER se ajuste únicamente por este lado. El precio de la vivienda tendrá que caer irremediablemente.

En la siguiente tabla se muestran distintas combinaciones de variaciones del precio del alquiler y de los precios de la vivienda que devuelvan el PER a 19,5:

Variación del precio de la vivienda Variación del precio del alquiler
5% 73%
0% 65%
-5% 57%
-10% 49%
-15% 40%
-20% 32%
-25% 24%
-30% 16%
-35% 7%
-40% 0%

O, si queremos expresar estos efectos para una vivienda de 80 metros cuadrados que a finales de 2007 tenga un precio medio de 232.400 euros y por la que se pague un alquiler mensual de 601 euros, las posibles combinaciones son las siguientes:

Precio de la vivienda Alquiler mensual
244.020 1040
232.400 992
220.780 944
209.160 895
197.540 841
185.920 793
174.300 745
162.680 697
151.060 643
139.440 601

Por consiguiente, un escenario intermedio daría lugar a una caída del precio de la vivienda en el entorno del 25% para los próximos años. Aunque no suela ser habitual en los casos de burbujas de precios, cabe la posibilidad de que este ajuste se produzca de manera suave, por ejemplo, con caídas de precios de los inmuebles del 8% durante tres años y subidas de los alquileres del 7,5% durante ese mismo período.

Ahora bien, como decimos, los ajustes suaves (por muy beneficiosos que resulten) no suelen ser la norma habitual en los casos de inflación de activos, sobre todo en medio de una crisis financiera como la actual; en el caso de que los tipos de interés de referencia de los mercados hipotecarios se disparen y la tasa de morosidad hipotecaria aumente, los bancos procederán a ejecutar hipotecas en bloque, con lo que la deflación podría ser mucho mayor.

Esto será especialmente cierto si coincide con una caída brusca de la renta disponible de los españoles, consecuencia de eventuales aumentos del paro y restricciones crediticias. En este contexto, las posibilidades de subir los alquileres quedarían seriamente limitadas, por lo que el ajuste sólo podría producirse mediante menores precios de adquisición.

V. Propuestas de política económica

Los ajustes de precios de los bienes y activos, en principio, no deberían implicar mayores consecuencias que ciertas pérdidas económicas para los consumidores e inversores que los adquirieron en el momento inadecuado. En este sentido, no habría de qué preocuparse por el hecho de que el precio de la vivienda pudiera caer un 20% o un 40%.

Sin embargo, la burbuja inmobiliaria actual extiende sus efectos más allá de los directamente implicados (los propietarios de una vivienda) ya que, en su mayor medida, ha sido financiada con cargo al crédito bancario que procede, a su vez, de los ahorros de los depositantes.

Ya hemos denunciado en otros lugares el proceso de arbitraje ilícito de tipos de interés que consiste en fraude para quienes colocaron sus fondos en el mercado monetario (por ejemplo, depósitos a la vista) y luego fueron utilizados ilícitamente por los bancos para invertirlos en los mercados de capitales (crédito hipotecario).

Por este motivo, el derrumbe del precio de la vivienda podría generar efectos perniciosos sobre individuos no directamente implicados en las decisiones de inversión. El valor de los colaterales hipotecarios dejaría los depósitos a merced de que la morosidad no repuntara; en caso contrario, los depositantes serían incapaces de recuperar plenamente sus ahorros.

Ciertamente la transición hacia unos PER de la vivienda más reducidos es complicada sin que se produzcan, como ya hemos indicado, ajustes significativos, o bien en el mercado de alquileres, o bien en el de la compra de inmuebles.

Aun así, sí conviene realizar dos propuestas de reforma para, por un lado, suavizar el presente pinchazo de la burbuja y, por otro, prevenir las futuras.

Primero, es imprescindible reformar la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para otorgar mayor seguridad jurídica al propietario.

Hay que tener presente que toda inversión se guía por dos parámetros: rentabilidad y riesgo. Cuanto mayor sea el riesgo percibido, mayor será la rentabilidad que exigirá el inversor. En la actualidad, la LAU impone riesgos innecesarios a los arrendatarios (asociados a los plazos mínimos de alquiler y la dificultad para combatir la morosidad y desahuciar a los inquilinos) que, por consiguiente, eleva la rentabilidad mínima que exigen para mantener la inversión.

Dicho de otra manera, las subidas de alquileres que exigirá el propietario para reducir el PER serán mucho mayores si no se reforma la LAU para dotarle de mayor seguridad. Si se garantiza el cobro puntual y la disponibilidad de la vivienda, los propietarios aceptarán subidas menores del alquiler para no enajenar masivamente sus inmuebles (y provocando que el ajuste en el PER se realice mediante reducciones de precios).

La reforma de la LAU tiene como objetivo hacer el ajuste del PER más suave de lo que suele ser habitual en los casos de pinchazos de burbujas de activos, de modo que pueda evitarse un maremagno financiero de mucha mayor entidad.

Segundo, aunque como ya hemos expuesto la subida en los precios de la vivienda guarda una fuerte correlación con las expansiones crediticias de los tipos de interés, no ha sido casual que esas expansiones crediticias se hayan concentrado masivamente en el mercado inmobiliario.

El crédito artificial se ha invertido en un sector que ofrecía enormes oportunidades de revalorización debido a sus fundamentales. Por el lado de la demanda, ha coincidido con la emancipación de la generación baby boom. Y por el lado de la oferta, con una muy perjudicial restricción de la cantidad de suelo urbanizable en España.

Es recomendable que las distintas Administraciones Públicas liberalicen el suelo para no encender la mecha de incrementos de precios que, a su vez, atraiga el nuevo crédito creado por el Banco Central y engendre las famosas “burbujas”.

Por supuesto, tal y como ya hemos defendido en numerosas ocasiones, la otra reforma imprescindible a largo plazo es un cambio de sistema monetario basado en la libertad bancaria de emisión de dinero que no permita a un Banco Cetral monopolístico manipular a su antojo los tipos de interés.


VI. Nota metodológica

Los precios de adquisición de la vivienda para el caso de España y las Comunidades Autónomas se han obtenido de la Sociedad de Tasación, en concreto, del precio nominal del metro cuadrado a diciembre de cada año.

Los precios del alquiler se han calculado a partir de la “Encuesta sobre la vivienda en alquiler de los hogares en España 2006”, realizada por el Observatorio Estatal de Alquiler de Vivienda, dependiente del Ministerio de la Vivienda. En concreto, se ha tomado el “importe medio pagado por el alquiler” para los arrendamientos con menos de un año (salvo en el caso de La Rioja, donde sólo había datos para entre 1 y 2 años), debido a que los contratos a más de un año contienen rigideces en los precios que no expresan adecuadamente el precio actual del nuevo alquiler.

Para obtener el alquiler de los años anteriores y posteriores a 2006, se ha utilizado la media anual de revalorización del precio del alquiler calculada por el INE en sus cálculos del IPC.

El PER de los países occidentales se ha extraído de la página www.globalpropertyguide.com[2], salvo en el caso de EEUU que procede de la CNN[3]. Conviene aclarar que la comparación entre el PER de España y el del resto de países no es del todo exacta, ya que, por un lado, www.globalpropertyguide.com, calcula el PER a partir de los datos de las grandes capitales y, por otro, los datos corresponden en general a mediados de 2007. Aun así, para corregir ese sesgo de medio año, hemos tomado un PER para España de 32, que se corresponde con el de finales de 2006.



[3] http://money.cnn.com/magazines/fortune/price_rent_ratios/


VII. Datos

Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER
1985 306 26 12,7
1986 413 28 15,0
1987 535 29 18,5
1988 682 31 22,1
1989 858 34 25,5
1990 933 36 25,6
1991 931 40 23,4
1992 919 43 21,3
1993 917 47 19,5
1994 954 50 19,2
1995 989 52 18,9
1996 1.002 56 17,8
1997 1.036 60 17,3
1998 1.089 63 17,4
1999 1.187 65 18,3
2000 1.335 67 19,8
2001 1.453 70 20,7
2002 1.667 73 22,8
2003 1.931 76 25,3
2004 2.286 79 28,8
2005 2.516 83 30,4
2006 2.763 86 32,0
2007 2.905 90 32,2
Andalucía Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 990 51 19,3

2002 1.183 53 22,1

2003 1.367 56 24,6

2004 1.705 58 29,6

2005 1.916 61 31,5

2006 2.142 64 33,6

2007 2.270 66 34,3





Aragón Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.217 49 24,9

2002 1.369 51 26,7

2003 1.637 53 30,8

2004 2.016 55 36,5

2005 2.335 58 40,5

2006 2.730 61 44,8

2007 2.938 64 45,9





Asturias Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.388 64 21,6

2002 1.497 66 22,5

2003 1.739 68 25,4

2004 1.680 70 23,9

2005 1.836 74 25,0

2006 1.908 76 25,1

2007 1.926 79 24,5





Baleares Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.142 57 20,1

2002 1.232 60 20,5

2003 1.477 63 23,3

2004 1.890 66 28,5

2005 2.127 69 31,0

2006 2.369 71 33,3

2007 2.478 74 33,6





Canarias Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.221 75 16,2

2002 1.332 78 17,1

2003 1.489 81 18,4

2004 1.537 83 18,5

2005 1.684 86 19,7

2006 1.827 88 20,9

2007 1.906 91 21,0





Cantabria Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.273 70 18,1

2002 1.536 73 21,1

2003 1.699 77 22,1

2004 1.966 80 24,7

2005 2.164 82 26,5

2006 2.378 84 28,3

2007 2.489 87 28,5





Castilla La-Mancha Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 884 61 14,4

2002 999 63 15,7

2003 1.172 66 17,9

2004 1.528 67 22,7

2005 1.718 70 24,6

2006 1.944 73 26,7

2007 2.057 75 27,3















Castilla León Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.203 43 28,3

2002 1.365 43 32,1

2003 1.536 44 34,9

2004 1.724 45 38,0

2005 1.910 47 41,0

2006 2.082 48 43,3

2007 2.164 50 43,7





Cataluña Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 2.076 72 29,0

2002 2.276 75 30,5

2003 2.649 78 33,9

2004 3.144 82 38,6

2005 3.397 85 40,0

2006 3.837 89 43,2

2007 4.155 94 44,3





Comunidad Valenciana Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 947 71 13,4

2002 1.089 74 14,7

2003 1.262 77 16,5

2004 1.604 80 20,1

2005 1.834 83 22,2

2006 2.074 86 24,0

2007 2.238 90 25,0





Extremadura Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 707 39 18,3

2002 837 41 20,6

2003 1.001 42 24,1

2004 1.213 43 28,2

2005 1.387 45 30,7

2006 1.524 47 32,5

2007 1.620 48 33,8





Galicia Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.017 33 30,5

2002 1.133 35 32,8

2003 1.256 36 35,1

2004 1.337 37 36,2

2005 1.535 38 40,1

2006 1.699 39 43,0

2007 1.786 41 43,8





Madrid Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 2.065 108 19,1

2002 2.448 113 21,7

2003 2.868 118 24,3

2004 3.379 124 27,2

2005 3.629 130 27,8

2006 3.870 137 28,3

2007 3.971 144 27,7





Murcia Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 962 47 20,6

2002 1.126 50 22,7

2003 1.210 52 23,4

2004 1.343 54 24,8

2005 1.502 57 26,3

2006 1.613 60 26,8

2007 1.682 61 27,4





Navarra Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.355 80 16,9

2002 1.481 83 17,9

2003 1.739 86 20,2

2004 2.151 90 23,9

2005 2.290 92 24,8

2006 2.464 95 25,8

2007 2.511 99 25,3





País Vasco Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.889 94 20,1

2002 2.146 99 21,7

2003 2.439 104 23,5

2004 2.821 108 26,2

2005 3.070 113 27,3

2006 3.248 119 27,3

2007 3.375 123 27,4





La Rioja Año Precio medio del m2 Alquiler medio anual del m2 PER

2001 1.043 89 11,7

2002 1.180 93 12,6

2003 1.430 98 14,6

2004 1.635 101 16,3

2005 1.808 105 17,2

2006 1.984 108 18,4

2007 2.085 110 18,9
Año Variación del precio del alquiler
1985 6,7%
1986 7,5%
1987 5,2%
1988 6,5%
1989 9,1%
1990 8,5%
1991 8,9%
1992 8,4%
1993 9,1%
1994 5,6%
1995 5,5%
1996 7,5%
1997 6,1%
1998 4,9%
1999 3,5%
2000 3,8%
2001 4,2%
2002 4,2%
2003 4,3%
2004 4,1%
2005 4,3%
2006 4,4%
2007 4,4%
País PER
España 32
Irlanda 25
Francia 25
Lituania 25
Noruega 24
Italia 23
Chipre 23
Austria 23
EEUU 22
Suiza 21
Dinamarca 20
Luxemburgo 20
Letonia 20
Finlandia 20
Rusia 19
Reino Unido 19
Alemania 19
Portugal 17
Bulgaria 17
Polonia 17
Suecia 17
Estonia 16
Andorra 16
Eslovenia 15
República Checa 14
Malta 14
Macedonia 14
Bélgica 13
Turquía 13
Hungría 12
Rumanía 12
Holanda 12
Ucranía 11

Fuente: Juandemariana



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